Las hojas del loto tienen una superficie rugosa microscópica. Estas cutículas, están formadas por unos cristales de cera natural. Esta textura le proporciona una elevada tensión superficial, haciendo que las gotas de agua adquieran forma esférica. Así, las gotas no se depositan, al no encontrar ningún punto de apoyo sobre el material, y en su desplazamiento arrastran el polvo y la suciedad.
A este efecto que repele el agua y a la vez permite mantenerse limpio se le llama efecto Loto.
Diversas son las aplicaciones de este efecto:
- Autolimpieza de productos textiles.
- Pinturas de exteriores.
- Revestimientos en general.
Fuentes: Ciencia Popular, Asknature


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